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VÉRTIGOS, ¿cómo se pueden tratar con fisioterapia?

 

 

El vértigo es un síntoma muy inhabilitante que nos indica que hay un problema que resolver en el cuerpo.

¿En las cervicales? ¿En el oído? ¿Debido a una compresión del nervio?

Os explicamos en qué casos la fisioterapia y la osteopatía os pueden ayudar.

 

 

¿Qué es el vértigo?

 

Antes de nada, queremos aclarar que estamos ante un síntoma, no se trata de una enfermedad. Este síntoma puede aparecer de forma única y aislada por una causa concreta, o puede presentarse formando parte de un cuadro clínico correspondiente a los síntomas de una patología.

 

El vértigo genera un malestar que se traduce en una sensación de desequilibrio e inestabilidad. Produce una gran inseguridad e incapacidad para movernos, pudiendo llegar incluso a tener sensación de naúseas y desmayo. A estos síntomas se une la sensación de que las cosas giran, como si todo diera vueltas. Puede durar algunos instantes o incluso bastantes horas. Puede, incluso, ir acompañado de incapacidad de enfoque ocular y pérdida de audición de un oído.

 

En este artículo, trataremos de explicar cómo funciona y cómo algunas de las causas de los vértigos son abordables de forma muy eficaz mediante la fisioterapia.

 

 

Causas que pueden originar un vértigo

 

Una afectación tan frecuente como es la patología de la columna cervical puede generar vértigos.

Aquí entran en escena varias estructuras cervicales que acaban repercutiendo en la buena función del nervio encargado en gran medida del equilibrio, el nervio vestibular (VIII par craneal):

 

Problemas en la musculatura cervical

Los músculos suboccipitales y la musculatura lateral corta cervical, fundamentalmente, cuando se contracturan puede generar una compresión de la arteria vertebral o a distancia alterar el flujo de la arteria basilar. Esto provoca que se afecten la rama cerebelosa inferior anterior, que vasculariza el cerebelo, y la arteria laberíntica que vasculariza el oído interno. Esta afectación vascular genera una alteración en el funcionamiento de las estructuras que riega, causando vértigo.

 

 

Imagen tomada de aquí.

 

Una disfunción craneal

El nervio vestibular puede verse afectado por su compresión en los canales intracraneales que recorre debido a una mala movilidad y biomecánica de los huesos, músculos y duramadre craneal, pudiendo alterar la función nerviosa del VIII par craneal.

 

 

Imagen tomada de aquí.

 

Problemas en la articulación témporo mandibular (ATM)

Afecta a las estructuras vasculares y nerviosas que se encuentran en relación anatómica con esta articulación y/o con su musculatura.

 

 

Imagen extraída de aquí.

 

Una falta de movilidad cervical

No podemos olvidar que las arterias están regidas por el sistema nervioso vegetativo ortosimpático que permite su buena funcionalidad.

También debemos tener en cuenta que el recorrido de estos vasos arteriales debe estar libre para no sufrir compresión.

Por esto, una disfunción o hipomovilidad en la columna cervical y en hueso occipital permitirían una compresión en la arteria vertebral o basilar afectando a su flujo, y en última instancia al sistema vestibular.

 

 

Imagen extraída de aquí.

 

Falta de movilidad de la columna cervicodorsal

Los niveles vertebrales de la charnela cervicodorsal y dorsales altas, corresponden a los centros medulares simpáticos de control arterial, siendo por tanto zonas medulares que mandan la orden correcta para la buena fisiología vasomotora de las arterias mencionadas.

 

Malposición de otolitos

En el oído interno, en los canales semicirculares concretamente, existen sustancias (otolitos) que, dependiendo de la postura en la que nos encontremos, se mueven para posicionarse en una u otra parte de éstos. Los canales son tridimensionales y por tanto en función de dónde se sitúen estos otolitos, el cerebro capta la posición en la que nos encontramos.

Pues bien, cuando estos otolitos, de partida, se encuentran fuera de su lugar, o no responden moviéndose a nuestros cambios de postura la interpretación de la información esta alterada, pudiendo desencadenar vértigo. Este vértigo, en concreto, es el llamado Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB).

 

 

Imagen tomada de aquí.

 

Alteración del sistema propioceptivo

El cuerpo hace uso de tres sistemas distintos para mantener el equilibrio:

 

Estos tres sistemas trabajan de forma combinada y permiten al cerebro saber en todo momento cuál es la situación y posición del cuerpo, con el objetivo de proporcionar a los músculos las órdenes pertinentes que permitan mantener el equilibrio, tanto en una posición estática como cuando estamos moviéndonos.

 

En algunas circunstancias, pueden producirse incoherencias entre la información enviada por cada uno de los sistemas. En estos casos, el cerebro pierde parte de su capacidad de conocer la posición del cuerpo (propiocepción) y responde con una sensación de malestar: los vértigos.

 

 

Imagen tomada de aquí.

 

 

Tratamiento de los vértigos

 

Primeramente, decir que lo más importante es un buen diagnóstico que nos haga saber la causa, o causas, que provocan los vértigos en nuestro paciente. En casos necesarios nos apoyamos en pruebas diagnósticas y derivación, si es necesario, de nuestro paciente al especialista otorrino, para un estudio mas específico y concreto del aparato auditivo-vestibular.

 

Una vez encontrado el origen tenemos que plantear un tratamiento concreto y especifico. Esto nos lleva directamente a centrarnos en las estructuras afectadas, susceptibles de tratamiento fisioterápico y osteopático planteado en nuestro centro de osteopatía Madrid.

 

Hablamos por tanto de:

 

Trabajando la buena movilidad cervical y un tono muscular correcto de la zona, favorecemos una vascularización adecuada hacia el cráneo que va a mantener la funcionalidad del oído interno y del nervio vestibular. De la misma forma, trabajando la movilidad y maleabilidad craneal natural eliminamos posibles tensiones y compresiones del nervio, así como la posición correcta de nuestro sistema de equilibrio, que se encuentra en el oído.

 

En los casos de vértigos causados por compresiones vasculares o por falta de movilidad en la columna o en el cráneo, gracias a nuestros tratamientos el paciente consigue eliminar parte o la totalidad de su medicación recuperando su calidad de vida, sin necesidad de depender de fármacos, que por otro lado lo que hacen es mantener el cuadro vertiginoso de forma subclínica, teniendo que depender de su ingesta para no sufrirlos.

 

I. Vértigo paroxístico posicional benigno

En este caso trabajamos con movimientos que permiten que los elementos que se han desplazado y causan el vértigo, vuelvan a su posición de origen. Al recolocarlos conseguimos que la interpretación de nuestra posición por parte del cerebro sea la correcta.

 

II. Fisioterapia vestibular ¿Qué es?

Por último, no podemos olvidarnos de la fisioterapia vestibular. Se trata de una serie de ejercicios manuales e instrumentales que realizamos al paciente, pudiendo ser desde pasivos, activo asistidos, hasta totalmente activos.

 

Trabajamos con cambios de postura, así como reeducación de equilibrio haciendo trabajar los elementos propioceptivos para conseguir un correcto equilibrio gracias a la buena interpretación de sus señales.

 

 

Otras posibles causas del vértigo. ¿A qué se puede deber?

 

La clasificación habitual de los vértigos se suele hacer en función del origen o causa del problema.

Globalmente, podemos clasificar los vértigos en centrales y periféricos.

 

I.) Los de origen central son los que se deben a afectación del tronco del encéfalo o del cerebelo, como por ejemplo, los que aparecen en enfermedades vasculares, los que son concomitantes con estados migrañosos, los que se dan en accidentes cerebrovasculares, los provocados por tumores o los que se presentan en casos de esclerosis múltiple, fundamentalmente.

 

II.) Por otro lado, están los de origen periférico. Dentro de éstos, existen varias estructuras de nuestro cuerpo, que pueden verse afectadas y por ello provocar vértigo:

 

 

¿Vértigo o mareo?

 

Coloquialmente se suele confundir, y hablamos de vértigo cuando realmente estamos ante una sensación de mareo, o viceversa.

 

Para que quede claro, diremos que fundamentalmente, para reconocerlos, los signos distintivos entre ambos son que:

 

Es muy importante, para un buen diagnóstico de estos trastornos del equilibrio, saber que no hay vértigo si no está acompañado de nistagmus y desequilibrio. Por otro lado, puede haber nistagmus o desequilibrio sin estar ante un cuadro de vértigo.

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