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SUELO PÉLVICO, UNA ZONA EN DONDE LA FISIOTERAPIA TE PUEDE AYUDAR

 

 

El suelo pélvico (SP) es una zona muy importante de nuestro cuerpo, y que, a menudo no tenemos en cuenta y descuidamos.

En este post explicamos qué es, para qué sirve y cómo podemos ayudarte desde el punto de vista fisioterápico y osteopático en nuestra clínica de fisioterapia en Madrid.

 

 

¿Qué es el suelo pélvico?

 

El suelo pélvico es el conjunto de músculos que se encuentran en la parte interna de la pelvis. Está limitado por delante por el hueso pubis, por detrás por el hueso coxis y a los lados por los  huesos isquiones. Entre los isquiones hay un músculo que lo divide en una zona anterior (donde se encuentran la uretra y la vagina) y otra posterior (donde se sitúa el ano). Si nos imaginamos que los huesos de la pelvis forman una cesta, el suelo pélvico sería la parte inferior de esta, es decir, la zona que soporta la mercancía de su interior (en este caso las vísceras pélvicas).

 

En el siguiente enlace se muestra gráficamente un vídeo de la musculatura del suelo pélvico, dónde está y las vísceras que soporta:

 

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Imagen extraída de aquí.

 

¿Para qué sirve el suelo pélvico?

 

Sus funciones más importantes son:

 

 

¿El suelo pélvico está solo en las mujeres?

 

Tanto mujeres como hombres tenemos suelo pélvico. La diferencia más significativa es la distribución de los órganos sexuales. Estos son internos en el caso de las mujeres y externos en los hombres. Así las mujeres tienen dos zonas diferenciadas, una para la micción y otra para la función sexual. Esta situación no se da en los hombres, que poseen sólo un orificio en su suelo pelvico para ambas funciones. Por este motivo el suelo pélvico de las mujeres puede volverse más débil en determinados momentos. Además, ambos sexos presentan en su diafragma pelvico un orificio posterior para el sistema digestivo (el ano, función defecatoria).

El resto de músculos del suelo pélvico, que estabilizan la pelvis y sujetan las vísceras, son iguales en ambos sexos.

 

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Imagen tomada de aquí.

 

 

 ¿Cómo sentir dónde está nuestro suelo pélvico?

 

Primero vamos a hacer una localización visual. Tumbado boca arriba con las rodillas flexionadas coge un espejo. Localiza la vagina en la parte central. El ano quedará por debajo de la vagina y la uretra por encima de ésta. Con este simple ejercicio podrás localizar sus componentes en el espacio.

 

Una vez visto por fuera el suelo pélvico vamos a intentar sentirlo. Para ello nos sentamos en un taburete apoyando los huesos isquiones. Enrollamos una toalla y la colocamos en sentido anteroposterior (de delante hacia atrás) entre ellos. Toda la zona que apoya será tu suelo pélvico.

 

Ahora, vamos a aprender a contraer los músculos de cada parte del suelo pélvico. Es más sencillo hacer los ejercicios desde la posición de tumbado. Además,  hay que evitar contraer las piernas y los glúteos para focalizar mejor el movimiento.

 

 

 

Todas las mujeres pueden sufrir alteraciones en el suelo pélvico

 

Debido a la anatomía del suelo pélvico femenino, éste es más débil que el del hombre ante determinadas fuerzas que se ejercen sobre él. A esto podemos sumar los cambios hormonales, como la menopausia o incluso la oscilación de las hormonas dentro de cada ciclo en la etapa fertil femenina, que pueden modificar la calidad de los tejidos que lo forman. No hace falta un embarazo o un parto para que se provoquen alteraciones; no cuidar el suelo pélvico y no prevenir los factores de riesgo desde jóvenes, puede ocasionar daños en él.

 

Por otra parte existen numerosos factores de riesgo, casi todos suelen ser atribuidos a continuas cargas repetidas sin control sobre el suelo pélvico o a una mala gestión, por parte del cuerpo, de las presiones que se generan dentro de él. Entre ellos podemos encontrar el estreñimiento y la forma de defecar incorrecta que nos enseñan desde pequeños, deportes de impacto, abdominales mal ejecutados, malas posturas, tos crónica, embarazo y parto, menopausia...

 

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Imagen tomada de aquí.

 

 

¿Qué problemas puedo tener en mi suelo pélvico?

 

Cuando los músculos del suelo pélvico están demasiado débiles, o a veces demasiado fuertes, pueden llegar a producir problemas. Los más frecuentes son:

 

En sucesivos posts explicaremos de forma mas amplia y detallada cuales son las patologías especificas que derivan de una afectación del suelo pélvico. De la misma forma, desarrollaremos como las abordamos y tratamos en nuestra clínica Innofisio en Madrid.

 

 

Factores de riesgo para mi suelo pélvico

 

Existen numerosos factores de riesgo. Casi todos suelen ser atribuidos a continuas cargas repetidas sin control sobre el suelo pélvico o a una mala gestión por parte del cuerpo, de las presiones que se generan dentro de él. Entre ellos podemos encontrar el estreñimiento y la forma de defecar incorrecta que nos enseñan desde pequeños, deportes de impacto, abdominales mal ejecutados, malas posturas, tos crónica, embarazo y parto, menopausia... Todo esto puede ejercer una presión exagerada y anormal en la musculatura del suelo pélvico, haciendo que este sufra.

 

 

¿Puede ayudarme la fisioterapia con mis problemas de SP?

 

La fisioterapia es una de las especialidades sanitarias que puede mejorar tu calidad de vida y los síntomas derivados de las alteraciones del suelo pélvico.

 

En nuestra clínica de fisioterapia Innofisio en Madrid contamos con profesionales muy especializados en el tratamiento del suelo pélvico. De esta forma, podemos ayudar a prevenir la aparición de problemas derivados de un mal funcionamiento de este grupo de músculos. Mediante técnicas indoloras y suaves vamos a adaptarnos a las necesidades de cada paciente. Los objetivos en el tratamiento van a ser los siguientes:

 

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En Innofisio nos preocupamos por tu suelo pélvico, ¿cómo son nuestras sesiones para tratarlo?.

 

En Innofisio contamos con un equipo de profesionales cualificados, el cual incluye a una fisioterapeuta experta en suelo pélvico. Su alta cualificación, formación y experiencia sobre este tema le aporta todo un amplio abanico de técnicas y herramientas para abordar esta patología.

 

Sabemos que el suelo pélvico es una zona íntima y que puede dar reparo a la hora de decidir tratárnosla. Por ello, nuestros tratamientos se desarrollan en una sala aislada, con intimidad. La experiencia de nuestra compañera experta en suelo pélvico hace que las pacientes se sientan cómodas, preservando su intimidad.

 

Como en todas nuestras primeras sesiones en Innofisio empezamos con una fase de entrevista, en la cual se hace un diagnóstico fisioterápico. Tras esto se establece un protocolo de tratamiento el cual es explicado a nuestra paciente. Para nosotros es fundamental que el paciente entienda qué le sucede, por qué le ocurre, y cómo vamos a ayudarlo y en qué va a consistir nuestro tratamiento. Con esto claro gracias a esta primera sesión, pasaríamos a la fase de tratamiento.

 

 

¿Qué técnicas utilizamos?

 

Por nuestra amplia formación sobre el suelo pélvico contamos con un gran número de técnicas para tratarlo. Este amplio abanico nos aporta la capacidad para elegir la técnica que más se amolde a cada paciente. Recordad que en Innofisio trabajamos de forma personalizada para encontrar la vía de mejora mas eficaz para cada uno de nuestros pacientes.

 

Previamente al trabajo del suelo pélvico "in situ" hay que verificar que otras zonas de nuestro cuerpo funcionan bien. Esto es, verificamos que exista una buena movilidad de nuestra columna y que nuestros diafragmas trabajen correctamente, entre otras estructuras.

 

Una vez verificado, y tratado en caso de ser necesario nos podemos centrar en la estructura del suelo pélvico. Para tratarlo se elegirán las técnicas manuales mas apropiadas, según el paciente. Existen técnicas vía externa, y en caso de ser necesario técnicas internas. Si necesitamos tratar la zona del suelo pélvico vía interna, siempre explicaremos al paciente lo que vamos a hacer con anterioridad (como hacemos antes de realizar cualquiera de nuestras técnicas). Además, en el caso de las técnicas vía interna damos a nuestro paciente un consentimiento informado en papel, antes de su ejecución.

 

Imagen de portada tomada de aquí.

 

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