Centro de Fisioterapia en Madrid: Innofisio
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¿QUE ÉS LA PROPIOCEPCIÓN?

 

 

Cuando hay alguna patología o lesión, sobre todo en los miembros inferiores, casi siempre recomendamos a los pacientes ejercicios de propiocepción.

Pero, ¿qué es y para qué sirve? En el siguiente artículo vamos a explicar todo lo que los pacientes deben saber sobre la propiocepción y qué beneficios tiene trabajarla.  Por ejemplo, ¿por qué es tan importante en los esguinces?

 

 

¿Qué es el sentido de la propiocepción?

 

Como su propio nombre indica es la capacidad de sentir las propias partes del cuerpo. Gracias a ella tenemos consciencia corporal y podemos saber en cada momento cuál es la posición exacta de cada segmento corporal.

Cualquier persona sin necesidad de mirarse las manos sabrá si están cerradas o abiertas. La información que proporciona la propiocepción a nuestro cerebro es necesaria para poder regular los movimientos que hace nuestro cuerpo en relación con el medio que nos rodea.

 

Normalmente conocemos los 5 sentidos, que son los que nos relacionan con el exterior (sentidos de exterocepción). Pero además, tenemos el sentido de interocepción o propiocepción que nos hace conscientes de la sensaciones internas de nuestro cuerpo.

Además de planificar los movimientos que hacemos, la propiocepción nos ayuda en el equilibrio, la coordinación e incluso en el desarrollo emocional.

 

 

¿Quiénes nos aportan la información propioceptiva?

 

Toda la información propioceptiva nos llega al cerebro gracias a diferentes estructuras o receptores. Básicamente, los datos que mandan son la cantidad de contracción y de estiramiento muscular.

 

Los principales receptores son:

 

fisiología de los propioceptores

Imagen tomada de aquí.

 

 

¿Qué puede hacer que tengamos una mala propiocepción?

 

Ante cualquier lesión muscular o articular los receptores que hemos nombrado antes pueden verse afectados.

Simplificando a nivel fisiológico, lo que les sucede es que se quedan un poco dormidos o enlentecidos, es decir, no mandan la información correcta al sistema nervioso central.

Lo que tenemos que hacer es estimularlos de manera progresiva para que vuelvan a su estado anterior.

 

 

¿Cuáles son las consecuencias de tener una mala propiocepción?

 

Sin la información propioceptiva no podríamos movernos de manera correcta. Nuestros movimientos no se podrían adecuar al entorno que nos rodea. A nivel de lesiones musculoesqueléticas una mala propiocepción va a hacer que dichas lesiones tengan más posibilidad de repetición.

 

Pongamos el ejemplo de la lesión típica de un esguince de ligamento lateral del tobillo. Cuando ha pasado la fase aguda y el paciente puede caminar correctamente, si no se ha hecho un trabajo propioceptivo habrá muchas más posibilidades de que se ese tobillo se vuelva a torcer.

La explicación es muy sencilla; ante cualquier pequeño tropiezo, irregularidad del terreno o cualquier estímulo que desequilibre a la persona necesitamos que los propioceptores envíen la información al cerebro para que regule el tono muscular de todos músculos del pie y evitar así una nueva torcedura.

 

Es común encontrar a personas  que acuden a consulta con un diagnóstico de esguince crónico de repetición y con sensación de que el tobillo no les sujeta. Al preguntarles por su historial descubrimos que nunca han trabajado la propiocepción. Esto mismo se puede extrapolar a muchas otras lesiones.

 

hombre haciendo ejercicios de propiocepción

Imagen tomada de aquí.

 

 

¿Qué ejercicios tiene la fisioterapia para recuperar la propiocepción?

 

En fisioterapia contamos con multitud de ejercicios simples pero muy eficaces que nos ayudan a mejorar la respuesta propioceptiva tras una lesión.

Fundamentalmente se trata de ejercicios de equilibrio, coordinación y cambio de superficies para la articulación o músculos que se han visto afectados.

 

Es importante ir de manera progresiva, es decir, empezar por los ejercicios más sencillos e ir complicándolos poco a poco. Lo mismo pasa con el cambio de superficies. Al principio se pueden hacer ejercicios sobre un pie a pata coja y después ir metiendo elementos como el bosu, el t-bow simplemente pelotas o cojines que aumenten la dificultad del ejercicio.

 

En consulta nos adaptaremos al tipo de lesión que presenta cada paciente y a su estado físico. Obviamente la recuperación de la propiocepción no va a ser igual para un deportista que para una persona de edad avanzada. Los ejercicios de propiocepción deben comenzarse tan pronto como el paciemte pueda, en cuanto sea viable y seguro introducirlos en el tratamiemto, y no dejarlos para el final de éste.

 

A nivel deportivo y de competición se recomienda hacer un trabajo de propiocepción de manera regular. Con ello se consigue prevenir las lesiones articulares.

 

A muchos pacientes les decimos que estos ejercicios los podrán hacer siempre que quieran, a modo preventivo al igual que pasa con los estiramientos.

 

Imagen de portada tomada de aquí.

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