No pocos pacientes que acuden con esguinces de tobillo me explican que es la segunda o tercera vez que sufren esa lesión en el mismo sitio. Cuando les pregunto por el tratamiento que aplican, la respuesta suele ser casi siempre la misma: frío y reposo.
Cada órgano de nuestro cuerpo tiene una misión concreta que va a adaptarse al uso que hacemos de él.
Si por ejemplo un músculo a penas se contrae, tenderá a debilitarse. Aunque tiene una función original claramente identificada, el poco uso de dicho músculo indica al cerebro que ya no es necesario y por lo tanto el cuerpo no gasta recursos manteniéndolo. Sin embargo, un músculo que utilicemos mucho se va a ver reforzado.